CO2 en lugar de cloro reduce la emisión de tóxicos en las piscinas


Escrito el 14-12-2016


 

Un estudio realizado en la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) concluye que el uso de CO2 en lugar de ácido clorhídrico para mantener la higiene en el agua de las piscinas sería igual de eficaz y, entre otras importantes ventajas, reduciría la formación de subproductos tóxicos como cloraminas y trihalometanos.

 Aunque es utilizado raramente como reductor del pH en las piscinas, el dióxido de carbono (CO2) ofrecería interesantes ventajas frente al uso habitual de ácido clorhídrico (HCl) en la desinfección del agua en piscinas. Investigaciones realizadas por la UAB durante cuatro años en dos piscinas de la UAB y una tercera del Consejo Catalán del Deporte, han comparado la utilización de ambas sustancias en combinación con hipoclorito sódico (NaClO) para tratar el agua.

Disminución de subproductos de desinfección tóxicos

Tras analizar de manera continuada la composición del agua y el aire más próximo a la superficie, concluyen que la utilización de CO2 es mejor para mantener la higiene en las piscinas.

En primer lugar, el uso de CO2 evitaría la posibilidad de mezclar accidentalmente el ácido clorhídrico y el hipoclorito sódico, hecho que provoca una reacción química que libera grandes cantidades de gas tóxico.

Menor consumo de cloro, menor presencia de oxidantes en el aire sobre la superficie de la piscina y una disminución en la formación de sustancias oxidantes, cloraminas y trihalometanos en el agua (sustancias nocivas para la salud producidas por la reacción de los productos desinfectantes con los restos orgánicos en el agua) de la piscina serían asimismo ventajas destacables.

Ventajas medioambientales

La investigación destaca también la existencia de ventajas medioambientales. Por una parte, se reduciría la emisión global de CO2 y del efecto invernadero al utilizar este gas en las piscinas, y por otra el CO2 tendría la ventaja de no alterar la conductividad eléctrica del agua, al contrario que el ácido clorhídrico, y no afectaría a los organismos vivos cuando el agua de las piscinas es liberada al medio.

Antón Gomà, investigador del estudio y responsable del área del Servicio de Actividad Física de la UAB, asegura que, aunque el coste de usar CO2 en el agua se multiplica por diez, "se reduce a cero la posibilidad de un accidente, no pican los ojos y no se huele a piscina".

El estudio ha sido publicado en la revista Chemosphere.

 

 

Fuente: elcorreo.com

 

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